Cuento zen: el problema

Cuento zen: el problema

Cuento zen: el problema

El Gran Maestro y el Guardián se dividían la administración de un monasterio Zen.  Cierto día, el Guardián murió, y fue preciso sustituirlo.

El Gran Maestro reunió a todos los discípulos para escoger quién tendría la honra de trabajar directamente a su lado.

– Voy a presentarles un problema -dijo el Gran Maestro- y aquél que lo resuelva primero, será el nuevo guardián del Templo.

Terminado su corto discurso, colocó un banquito en el centro de la sala. Encima estaba un florero de porcelana carísimo.

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– Éste es el problema -dice el Gran Maestro -resuélvanlo-.

Los discípulos contemplaron perplejos el «problema», por lo que veían los diseños sofisticados y raros de la porcelana, la frescura y la elegancia de la flor. ¿Qué representaba aquello?

¿Qué hacer? ¿Cuál sería el enigma?

Pasó el tiempo sin que nadie atinase a hacer nada salvo contemplar el «problema», hasta que uno de los discípulos se levantó, miró al maestro y a los alumnos, caminó resolutamente hasta el florero y lo tiró al suelo, destruyéndolo.

– ¡¡¡ Al fin alguien que lo hizo !!! – exclamó el Gran Maestro-

Empezaba a dudar de la formación que les hemos dado en todos estos años ,  usted es el nuevo guardián.

Al volver a su lugar el alumno, el Gran Maestro explicó:

– Yo fui bien claro: dije que ustedes estaban delante de un «problema». No importa cuán bello y fascinante sea un problema, tiene que ser eliminado.

Un problema es un problema; puede ser un florero de porcelana muy caro, un lindo amor que ya no tiene sentido, un camino que precisa ser abandonado, por más que insistimos en recorrerlo porque nos trae comodidad… «Solo existe una manera de lidiar con un problema»: atacándolo de frente.

Recuerda que un problema, es un problema.

En estas horas, no se puede tener piedad, ni ser tentado por el lado fascinante que cualquier conflicto acarrea consigo.

No tiene caso tratar de «acomodarlo» y darle vueltas, si al fin y al cabo ya no es   otra cosa más que «UN PROBLEMA».

Déjalo, hazlo a un lado y continúa tu misión.

No huyas de él… No lo escondas …

¡ Acaba con él.!

Cuento Zen

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Comments ( 4 )

  • Norberto Reyes

    Muy Bueno, lo leí hace muchos años en el primer libro «El Tercer Ojo» de Lobsang Rampa, fue el seudónimo literario de Cyril Henry Hoskin. Se supone que fué un investigador alemán enviado al Tibet por el III Reich para edificar una religión, pero terminada la contienda se refugió en Inglaterra, donde escribió toda una serie sobre su personaje. Lobsang.

  • Sandra

    Lobsang Rampa lo llamó Cordón de Plata, ese es el cordón que cuando te une a una persona es tan dificil de cortar.

    El cuento Zen es excelente, lo conocía, me emocionó, me dolió, me dio mucha tristeza, es cierto.

    Saludos cordiales.

  • Sara

    Lo he leído varias veces y cada vez le observo nuevas distinciones y en esta oportunidad es que eliminar el problema es el surgimiento de un nuevo florero, porque ya en la acción hay una visión o diseño de nuevas oportunidades.

    Saludos

  • Norberto Reyes

    * No debemos focalizar nuestro problema entre dos espejos, es conocido el efecto de imagen virtual reproduciendo la imagen al infinito. Todo depende de la clase de problema que nos aqueja; si es virtual por mas que pateemos no encontraremos nada real que romper y ahí está la decisión reconocer el mal real y eliminarlo como la rama enferma de una arbol. En la novela «Colmillo Blanco» el lobo devora su pata atrapada en la trampa para conseguir su libertad, es cuestión de libertad o muerte, en este caso. Pero los humanos tenemos el libre albedrio.

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